domingo, 26 de febrero de 2017

Cuidado, sedación e inmovilización del paciente pediátrico

INTRODUCCIÓN
Cuidado del paciente
Es importante que el técnico conozca cómo se proporciona cuidado básico a los lactantes y los niños que les son confiados, por ejemplo si el niño llega con una infusión intravenosa fluyendo es necesario comprobar que funciona bien y que queda líquido suficiente en la botella. Cuando se sujeta al niño en un examen radiológico se debe comprobar que no se bloquean los tubos ni se salga la aguja.
Es importante conocer la atención necesaria para el niño cuando tienen una colostomía, ileostomía, etc. para saber quitar o sustituir la bolsa y la manera de proteger el estroma, ya que en algunas ocasiones las bolsas se deben quitar antes de la realización de una radiografía debido a que el reborde que conecta la misma a la piel es radiopaco y puede ocultar alguna anomalía.

En cuanto al cuidado de lactantes prematuros, la hipotermia es el mayor peligro para los mismos, ya que puede agravar cualquier enfermedad preexistente. Siempre que sea posible se le examinará en la incubadora e incluso en la misma habitación sin desplazarlo al servicio de radiología. En el caso de que si sea necesario desplazarlo al departamento de radiología el lactante será trasportado en una incubadora templada.
El periodo que el lactante se encuentre fuera de la incubadora debe ser el mínimo posible, y debe ser devuelto a la incubadora si existen pausas en el estudio con signos evidentes de hipotermia. En cuanto a la inmovilización no suele ser necesaria en estos pacientes, aunque cuando lo sea, se aplicará con rapidez un método simple y suave. En el momento en que el lactante esté fuera de la incubadora se debe vigilar la temperatura corporal, pudiéndose usar un termómetro para medir la temperatura axilar o rectal.
Inmovilización
La inmovilización es un método de radioprotección en pediatría, ya que si el paciente se mueve, interfiere con el resto de medidas que se utilizan para reducir las dosis: repeticiones por movimiento, mala posición de los colimadores y caída de los protectores de plomo.
La inmovilización se usa para asegurar la correcta posición del paciente y minimizar, el movimiento voluntario; la posibilidad de una placa movida se reduce también a través de una exposición rápida. El lactante o niño nunca debe ser inmovilizado hasta tal punto que resulte imposible los pequeños movimientos.
Las inmovilizaciones inadecuadas son una de las causas más importantes de obtención de radiografías pediátricas de mala calidad. Las técnicas de inmovilización correctas mejoran la calidad de las imágenes disminuyendo la duración de la exploración y la necesidad de repetir las pruebas. Los padres y el personal de radiodiagnóstico debidamente protegido, puede ayudar en la inmovilización eficaz para las radiografías convencionales. Si el niño es colaborador no será necesaria su sujeción, aunque la inmovilización es prácticamente universal para que los niños más pequeños conserven la posición adecuada.
Para la inmovilización se puede recurrir:
  • Sacos de arena (Ver Imagen nº 1: Sacos de arena (al final del artículo)).
  • Tiras de plexiglás afiladas.
  • Cintas de velero.
  • Sábanas.
  • Planchas de espuma (Ver Imagen nº 2: Planchas de espuma (al final del artículo)).
  • Guantes de plomo.
  • Bolsas de suero.
  • Esparadrapo
  • Bandas de compresión.
  • Paneles de compresión de plástico.
  • Pañales.
  • Bandas de gasa.
  • Dispositivos especiales como es el caso del sistema Vezina Octostop (Ver Imagen nº 3: Placa octogonal para inmovilización (al final del artículo)), que consta de una tabla de madera acorchada con un octógono de plástico en cada extremo para inmovilizar al paciente en ocho posiciones.
Con una buena inmovilización conseguimos que:
– El haz de rayos x esté bien centrado.
– La colimación sea correcta.
– El niño no se mueva.
– La protección, con protectores gonadales también esté bien colocada y cumpla su función.
En resumen, como medidas generales para una correcta inmovilización podemos destacar las siguientes:
  • Se puede evitar la inmovilización mecánica previamente explicando el procedimiento al niño y a su cuidador, creando un ambiente amigable y distrayendo la atención del niño con juguetes, música, etc. Además es imprescindible contar con personal preparado en la atención de los niños.
  • Dependiendo del tipo de prueba que se le va a realizar se podrá utilizar elementos como por ejemplo un chupete o un biberón con suero glucosado para calmar a un lactante cuando se encuentre irritado.
  • Se podrá utilizar como hemos dicho anteriormente elementos de sujeción, realizándose la mínima inmovilización posible con el máximo cuidado y explicando en todo momento la situación a los padres.
  • Por último si no fuese posible la inmovilización que anteriormente hemos detallado, será necesaria la sedación.
Sedación
La sedación se emplea en exploraciones relativamente prolongadas o que requieren una inmovilización máxima, como es el caso de la TAC o RM, en pacientes pequeños. También es importante la sedación en procedimientos intervencionistas como drenajes y punciones, incluso en niños mayores.
La sedación aplicada correctamente no suele provocar casi nunca complicaciones, sin embargo hay veces que sí ocurre, produciéndose vómitos y aspiración del material vomitado e incluso parada respiratoria. Por este motivo el niño sedado permanecerá bajo vigilancia de personal cualificado hasta que haya cedido la sedación.
En el caso de la radiografía convencional la sedación solo se suele reservar para niños especialmente asustados, por lo que normalmente no se suele utilizar.
Existen varios niveles de sedación como son:
  • Sedación suave: ansiolisis, siendo útil en niños mayores colaboradores pero que se encuentren bastantes nerviosos.
  • Sedación moderada o consciente: el niño mantiene los reflejos protectores, la viabilidad de la vía aérea sin ayuda y responde a la estimulación física o verbal, siendo ésta la utilizada en la mayoría de estudios radiológicos. El paciente se encuentra tranquilo, no dormido.
  • Sedación profunda: el paciente pierde parcial o completamente los reflejos protectores, incluso la capacidad para mantener la vía aérea sin ayuda. Son muchas de las sedaciones llevadas a cabo en niños pequeños. El paciente se encuentra profundamente dormido y necesita en algunas ocasiones soporte para la respiración, sin llegar a la intubación endotraqueal.
  • Anestesia general: se suele requerir muy raramente en procedimientos diagnósticos.

En cuanto a la preparación del niño antes de la sedación es necesario que se encuentre en ayunas de 4 horas (en caso de lactantes) y de 6 horas para niños mayores. También se le debe realizar un estudio previo indicándose el peso y la edad, antecedentes personales, tipos de alergias, exploración física básica y de signos vitales y valoración del riesgo quirúrgico.
En el caso de los pacientes pediátricos podemos identificar una serie de patologías que tendrán un mayor riesgo de aspiración como son:
  • Obesidad
  • Ascitis
  • Diabetes no controlada.
  • Hernia de hiato.
  • Dolor agudo medicado.
  • Diálisis peritoneal.
  • Patología traqueoesofágica.
  • Patología abdominal aguda.
  • Traumatismo craneoencefálico. – Retraso psicomotor.
  • Coma
  • Hipertensión intracraneal.
  • Vómitos.
  • Disquinesia gastroesofágica.
  • Proceso ocupante de espacio en la fosa posterior.
El fármaco que se va utilizar para la sedación va a depender del paciente (edad, condiciones), así como de la disponibilidad y experiencia.
El equipamiento que se necesita para la sedación será:
  • Electrocardiografía.
  • Control de la presión arterial.
  • Equipo de manejo de la vía aérea.
  • Respirador para poder administrar una fracción inspirada de oxígeno del 90% durante un tiempo mínimo de una hora
  • Pulsioximetría.
  • Aspirador de secreciones.
  • Carro de emergencias.
En relación a la monitorización, durante el tiempo que dure la sedación, se debería controlar y ser monitorizados los siguientes parámetros:
  • Ventilación.
  • Oxigenación.
  • Signos vitales.
  • Nivel de conciencia (cada 15 minutos).
La sedación será el último recurso empleado para la realización de cualquier examen en radiología.

Para la elección de los fármacos para la sedación dependerá de la edad y condiciones del paciente así como de su experiencia y disponibilidad. El fármaco más utilizado sobre todo en niños menores de 15 meses será el hidrato de cloral, que se administra mediante vía oral unos 30 minutos antes del comienzo de la exploración. También se suelen emplear con frecuencia el pentobarbital, el fentanilo, el midazolam, el propofol, la ketamina, etc.
Los efectos secundarios principales del midazolam y el propofol son:
  • Hipotensión arterial.
  • Depresión respiratoria.
El oxido nitroso al 50% con oxígeno es otro fármaco empleado cuyas contraindicaciones
  • Enfisema lobar.
  • Bullas pulmonares.
  • Obstrucción nasal.
  • Oclusión intestinal.
  • Neumotórax.
  • Neumopericardio
  • Hipertensión pulmonar severa.
La necesidad de sedación para las exploraciones radiológicas en pediatría, en TAC o RM, obligan a utilizar mínimas dosis, sobre todo por tratarse de pacientes ambulatorios en su mayoría.
Para llevar a cabo una sedación consciente se necesita:
  • Personal médico especializado en el soporte vital básico pediátrico y en la administración de los fármacos sedantes.
  • Personal de apoyo cuya responsabilidad sea la monitorización del paciente y en el caso de que sea necesario colaborar en las maniobras de resucitación.
  • Monitorización: frecuencia cardiaca, presión arterial, pulxiometría y frecuencia respiratoria.
Para llevar a cabo una sedación profunda necesitaremos:
  • Personal encargado exclusivamente en la vigilancia de los signos vitales del paciente, la permeabilidad de la vía aérea, la administración adecuada de los fármacos y la correcta ventilación. También debe estar preparado y suficientemente capacitado para el correcto manejo de la vía aérea y la resucitación cardiopulmonar.
  • Acceso vascular. Los pacientes que son sometidos a una sedación profunda deben tener un acceso intravenoso o la posibilidad de establecerlo inmediatamente en caso necesario.
  • Monitorización adecuada. Además de la descrita para la sedación moderada es necesario asociar un capnógrafo y un desfibrilador de uso pediátrico.
CONCLUSIONES
Una vez que se ha realizado el estudio el paciente debe recuperarse durante al menos 1 hora en un área que disponga de monitorización y equipo de resucitación, no debiendo abandonarla hasta que no se encuentren despiertos y orientados.
A partir de las dos horas posteriores, se podrá probar la tolerancia oral de forma lenta y progresiva.
Otro término importante que tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar las exploraciones radiológicas en pediatría es la anestesia. Su definición es la privación total o parcial de la sensibilidad causada por diversas patologías o provocada con finalidad médica.
La anestesia la podemos dividir en:
  • Local
  • Regional
  • Raquídea.
  • Epidural
  • General
La anestesia general es el estado reversible de completa inconsciencia del que no se puede despertar al paciente, acompañado de una pérdida total de los reflejos de la vía aérea, debido a la aplicación de una serie de fármacos que paralizan el diafragma, siéndole imposible mantener al paciente por sí mismo una ventilación eficaz y una vía aérea permeable. Por todo esto es necesario conectar al paciente a un respirador que proporcione dicha función. Los fármacos empleados para la sedación podrán ser los mismos que para la anestesia general aunque las dosis que se utilizan en la sedación serán menores que las empleadas en la anestesia general.
En los casos en los que se necesite la colaboración del paciente se usará la sedación consciente y un control anestésico monitorizado. En el caso de niños menores de 8 años se necesitará una sedación profunda o incluso una anestesia general si el procedimiento es doloroso.
Para la realización de todo lo anterior los especialistas más requeridos son los pediátricos, ya que se encuentran más sensibilizados con las técnicas anestésicas para este tipo de pacientes.
La atención anestesiológica al niño se diferencia de la del adulto, tanto cuanto más pequeño sea el paciente pediátrico, ya que la mayor incidencia de paradas cardiacas se suelen producir en niños menores de un año y en el 90% de los casos casi siempre por problemas en la vía aérea y ventilación.
Autor: Silvia Mª Pérez Sánchez. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (TSID).

Estoy de parto, ¿Puede mi acompañante estar presente en todo momento?

Resumen
Objetivo principal: Conseguir una respuesta basada en evidencia sobre la duda planteada por las embarazadas sobre su derecho a ser acompañadas en todo momento por la persona de elección en el proceso de parto. Metodología: Búsqueda bibliográfica en las principales bases de datos de las publicaciones realizadas en los últimos cinco años. Se realizó también una búsqueda en Google para conocer la información que poseen las mujeres. Resultados principales: Es recomendable que la mujer embarazada permanezca acompañada por la persona de su elección en todo el proceso de parto, incluso en situaciones intervencionistas como cesáreas o partos instrumentales. El acompañamiento continuo, facilita la evolución espontánea del parto vaginal, entre otros beneficios. Conclusión principal: La mujer de parto tiene derecho a estar acompañada por la persona de su elección, incluso en situaciones intervencionistas, siempre que no exista contraindicación médica.
Palabras clave: Matrona/ Acompañamiento/ Parto.
Descripción del problema clínico
Durante un parto de bajo riesgo, normalmente la mujer está acompañada por la persona de su elección, lo que parece ser un factor que aumenta su bienestar y parece mejorar los resultados del parto. En ocasiones, donde hay que realizar una práctica intervencionista como la colocación del catéter epidural, una medición del pH fetal, un parto instrumental o una cesárea, el acompañante es obligado a abandonar la habitación, quedando la mujer únicamente acompañada por el personal sanitario, la mayoría de las veces, personas desconocidas para ella. Cuando el procedimiento ha finalizado, el personal sanitario responsable, vuelve a invitar al acompañante a que entre, pero para entonces, muchas veces, el bebé ya ha nacido, y la mujer tiene que vivir el nacimiento de su hijo/a, con la única presencia del personal sanitario.
Históricamente, las mujeres parían en sus casas acompañadas de sus madres, hermanas o familiares. Con la tecnificación de los cuidados sanitarios y la mejora en la asistencia obstétrica, en España los partos han pasado de producirse mayoritariamente en los hogares, a producirse en el medio hospitalario, pasando a convertirse en un acto público, vivido entre extraños, donde la madre permanecía sola y encamada, y era asistida por matronas y obstetras que acudían de forma intermitente para controlar la evolución, mientras el padre esperaba en una sala, y sólo era avisado una vez que el parto había finalizado. Esta privación a la mujer embarazada de ser acompañada por una persona cercana y familiar a ella, se perpetuó hasta hace poco en muchos hospitales españoles. Hoy en día, estos protocolos están sufriendo cambios y, por suerte, el acompañamiento a la mujer de parto, vuelve a ser lo más habitual y no la excepción.
Gestantes, acompañantes y profesionales sanitarios que desean una atención más humanizada, se plantean si la prohibición de la presencia del acompañante en algunas ocasiones realmente está justificada, o es simplemente una práctica rutinaria perpetuada en el tiempo.
Preguntas susceptibles de respuesta
¿Pueden las mujeres estar acompañadas de manera continua en su proceso de parto?
Estrategia de búsqueda bibliográfica
Los profesionales sanitarios, muchas veces por comodidad propia o por desconocimiento, obligan al acompañante de una mujer de parto a abandonar la habitación, dejando sola a la embarazada en un momento fundamental de su vida, cargado de una gran carga emocional. Se puede argumentar que este procedimiento es por mantener la esterilidad de alguna técnica, por derecho a la privacidad sanitaria en la realización de la misma o justificando que esto es necesario por el bien del acompañante para evitar un posible mareo o bajada de tensión.
No parece estar claro, a día de hoy realmente en qué situaciones es necesario y está justificado privar a la mujer de parto de su derecho al acompañamiento por la persona de su elección.
Para resolver esta cuestión, y dar una respuesta adecuada a las pacientes y profesional sanitario, y basada en la evidencia, hemos realizado una búsqueda en las diferentes bases de datos de literatura científicas de los últimos 5 años. La clasificación en niveles de evidencia y grados de recomendación, se basa en la escala Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN), disponible en la tabla 1.
niveles de evidencia y grados de recomendación Scottish Intercollegiate Guidelines Network
En la primera búsqueda, nos centramos en bibliografía existente en castellano. Se inicia esta búsqueda en Guía Salud con los descriptores "apoyo social and parto", donde se consulta la "Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal" del Ministerio de Sanidad y Consumo. A continuación, se realiza una búsqueda sin restricciones en la Biblioteca Cochrane con los Decs descritos anteriormente y encontramos 114 documentos; de ellos, sólo una revisión traducida del año 2008 trata sobre el tema de interés, pero al no entrar dentro del período de tiempo abarcado para este artículo, se rechaza. La última búsqueda fue realizada en Cuiden Evidentia utilizando los Decs ya señalados; apareciendo 4 artículos de los que se seleccionan los dos primeros, ya que el resto no entran dentro del período de tiempo comprendido en nuestra búsqueda.
Continuamos realizando una búsqueda de la literatura científica disponible en inglés con los descriptores Mesh "support and delivery". Primero se realizó una búsqueda sin restricciones en la "The Cochrane Library" y se encuentra la revisión anteriormente citada pero esta vez actualizada, por lo que se acepta. Posteriormente, se realiza una segunda búsqueda en Wiley Online Library y aparecen varios documentos de los cuales se escoge un artículo y una guía práctica; el resto de los artículos fueron rechazados, ya que el primero era la misma citación de la Revisión de la Cochrane y los demás no daban respuesta a nuestra pregunta. Continuamos con una búsqueda en Pubmed, de la cual sólo se selecciona un artículo. Se realiza también un rastreo en UpToDate y se seleccionan dos documentos de los 12 que aparecían ya que responden directamente a nuestra pregunta. Finalmente, consultamos en la página oficial de la "World Health Organization" (WHO), y encontramos un comentario de la Biblioteca de Salud Reproductiva (BSR) sobre la Revisión de la Cochrane citada anteriormente que se rechaza, por no estar dentro del período temporal utilizado en este artículo. La búsqueda de literatura científica tanto en castellano como en inglés, la tenemos desarrollada en la tabla 2.
Resultados de búsqueda de literatura científica clasificados según la escala SIGN
Conclusión Clínica y respuesta a la pregunta
Podemos concluir que la mujer de parto puede estar acompañada por la persona de su elección en todo el proceso de manera ininterrumpida, salvo situaciones médicas que realmente lo contraindique. Tras la revisión de la bibliografía consultada, observamos como el acompañamiento continuo, tiene innumerables beneficios tanto a nivel físico como psicológico en el proceso de parto, favoreciendo la evolución espontánea de éste y disminuyendo las complicaciones.
Como profesionales sanitarios, debemos evitar imponer por orden médica el abandono del acompañante de la sala de parto (o cualquier otro lugar donde esté la mujer) ante procesos intervencionistas donde se considera necesario simplemente por una costumbre de antaño, y debemos garantizar el derecho de la embarazada a tomar una decisión informada, animarla a que exprese sus deseos en un plan de parto para poder establecer así una comunicación respetuosa, real y eficaz, entre el profesional sanitario y la parturienta.
Existe relativamente poca información acerca de los efectos del apoyo intraparto continuo sobre la salud y el bienestar de la madre y el recién nacido en el período postparto. Quedan preguntas acerca del mejor enfoque para asegurar el apoyo continuo eficaz, en diversas condiciones, por lo que resultarían útiles las comparaciones de diferentes modelos de apoyo continuo.
El sistema de salud ha de facilitar las actuaciones basadas en la evidencia actual, permitiendo el acompañamiento continuo de la mujer de parto por la persona de su elección, ya que éste es un modo fácil y económico, de conseguir una mejora en la calidad asistencial y en los resultados obstétricos y fetales.
Autores:
Ana María Luces Lago, Maialen Onandia Garate, Lucía Mosquera Pan, Eva Tizón Bouza

Cómo estimular el cerebro infantil

El cerebro infantil
Al nacer, todos los órganos de sus bebés –el corazón, los pulmones, los riñones– están completamente desarrollados. Sólo son de menor tamaño que los órganos de los adultos. Con una sola excepción: el cerebro. El cerebro se fortalece a sí mismo ¿Podrían imaginarse vivir en un país en que cada casa tiene teléfono, pero sólo algunos de ellos cuentan con cables para conectarlos? El sistema telefónico no funcionaría. Esta situación es similar al cerebro de sus hijos al nacer.
¡Entre la sexta semana y el quinto mes de embarazo, en el cerebro de un bebé se desarrollan aproximadamente 100 mil millones de células cerebrales! Algunas de estas células cerebrales se encuentran conectadas al nacer, pero la mayoría no lo está. Precisamente, durante los primeros cinco años de vida, el cerebro infantil hace un gran esfuerzo para establecer dichas conexiones cerebrales.
¿Ustedes han visto alguna vez lo que sucede al caminar una y otra vez y en la misma dirección en la nieve profunda o en hierba alta? Se forma un sendero. Algo parecido ocurre a medida que el cerebro se desarrolla. Cada vez que sus bebés usan uno de sus sentidos –la vista, el gusto, el tacto, el oído y el olfato– se crea una nueva conexión o sendero. Si un niño tiene diversas clases de experiencias y dichas experiencias se repiten una y otra vez, más se fortalecen las conexiones cerebrales. De estas conexiones depende la manera en que sus hijos piensan, sienten, se comportan y aprenden.
En los primeros tres años el cerebro habrá hecho muchas más conexiones de las que necesitará en toda la vida. Tal como cuando ustedes le cortan las ramas a un árbol para que se fortalezcan las raíces, el cerebro elimina las conexiones que no se usan con regularidad. Esta eliminación de las conexiones inutilizadas continúa de tal forma que sólo se mantienen las conexiones importantes.
Las oportunidades existentes
Los científicos han concluido que hay períodos en los que ciertas partes del cerebro pueden incorporar información nueva con mayor facilidad que en otros. Estos períodos son llamados las oportunidades existentes y se conciben como “puertas” que se abren durante los primeros años de vida y luego se cierran completamente. Por ejemplo, las conexiones cerebrales para poder ver deben tener lugar durante los primeros tres o cuatro meses de vida de todo niño. Si no tienen lugar durante este tiempo, se pierden para siempre. Lo que significa que, en dicho caso, el niño nunca podrá ver.
Otras de estas puertas podrán permanecer abiertas por más tiempo, pero sin lugar a dudas, el aprendizaje es más fácil en ciertos períodos. Los científicos se refieren a esto como períodos críticos. Por ejemplo, los primeros cinco años constituyen el “tiempo óptimo” para adquirir el lenguaje. Sin embargo, esto, no quiere decir que los niños aprendan todo lo que se requiere sobre el lenguaje en dichos cinco años, ya que el aprendizaje continúa teniendo lugar durante toda la vida. Aunque el completo crecimiento y desarrollo del cerebro infantil requiere de unos 15-20 años, es más fácil aprender en ciertos momentos que en otros.
La nutrición cerebral
Lo más importante para ustedes es saber que ¡realmente se puede hacer una diferencia para estimular el cerebro de los pequeños! Al hablarles o leerles a sus hijos, jugar con ellos, cantarles, tocarlos y nutrirlos con alimentos saludables y amor, ustedes están “nutriendo” ese fundamental órgano: el cerebro. Todos los niños necesitan de la clase de experiencias descritas en esta guía para ayudarles a crecer y desarrollarse de manera sana. Si alguno de sus hijos nace prematuramente o tiene alguna incapacidad, es sumamente importante ofrecerle experiencias que lo nutran cerebralmente. Hablen con un proveedor de servicios de salud para obtener ideas que les ayuden a ustedes a ayudarle a sus pequeños.
Antes del nacimiento
El cerebro comienza a desarrollarse desde el momento de la concepción. Para ayudarle a las células cerebrales de sus bebés –los cien mil millones de ellas– a mantenerse saludables y a estar listas para hacer su trabajo, es preciso cuidarse durante el embarazo. Cuidarse fortalece el cerebro de sus bebés.
Durante el embarazo, ustedes contribuyen a un desarrollo sano del cerebro infantil al:
• comer alimentos saludables como vegetales, frutas, granos y productos lácteos
• hacer ejercicio diariamente: caminar todos los días es bueno para ustedes y sus bebés
• visitar regularmente a un proveedor de servicios de salud: pregunten sobre el consumo de vitaminas
• obtener ayuda si se siente demasiada tensión: los pequeños necesitan un ambiente tranquilo
Estas cuatro actividades contribuyen a que sus bebés desarrollen un cerebro sano.
Además, hay varias cosas que definitivamente no deben hacerse durante el embarazo, pues el cerebro de un bebé que aún no ha nacido puede ser afectado, si la madre:
• consume bebidas alcohólicas
• usa drogas como marihuana
• fuma cigarrillos o cocaína
Evitar lo anterior durante el embarazo contribuye a proteger el cerebro infantil.
Ese hijo que aún no ha nacido ya les conoce
Este es el dato más sorprendente de todos. ¡Su bebé –incluso sin haber nacido– ya les está conociendo! Al sentirlo moverse, traten de acariciar su abdomen. Su hijo jugará con ustedes a “las escondidas” al alejarse de sus manos. Háblenles a sus bebés aunque aún no hayan nacido. Al principio, podrá parecerles extraño, pero sus bebés pueden escuchar su voz.
Elijan una canción que les guste y cántenla diariamente durante el embarazo. Ustedes verán que después de nacer, los bebés reconocen, entre otras voces, la voz del padre o de la madre. Cántenles la canción que les hayan cantado antes de nacer y verán cómo los bebés la escuchan y hasta se tranquilizan. La estimulación del cerebro infantil comienza mucho antes de nacer. De la misma forma, la relación entre ustedes y su bebé comienza antes del nacimiento.
El contacto físico con sus hijos
Algo fundamental para los pequeños es ser cargados y acariciados. Sin embargo, ¿sabían ustedes que el sentido del tacto es de gran importancia para el desarrollo cerebral de sus bebés?
Lo que saben los científicos
Cada vez que ustedes tocan con suavidad a sus pequeños, se envía un mensaje al cerebro y se realiza una conexión entre las células cerebrales. Dichas conexiones entre las células cerebrales les permiten a sus bebés hablar, ver, sentir, moverse y aprender.
Cuando ustedes tocan a sus hijos recién nacidos, ellos aprenden que son amados y deseados. Varios estudios demuestran que el contacto físico gentil contribuye a tranquilizar a los bebés y disminuye la tensión. Esto es importante porque un bebé tranquilo puede asimilar las imágenes, los sonidos, las texturas y los olores a su alrededor. Entre más experiencias pueda tener su bebé, más conexiones podrán estimularse en su cerebro.
Lo que están descubriendo los proveedores de servicios de salud
Muchos proveedores de servicios de salud están descubriendo que masajear a los pequeños estimula la curación y el crecimiento. Si su bebé nació prematuramente, o con poco peso, el contacto físico frecuente le ayuda a ganar peso y contribuye a estimular su apetito. Esto lo habilita a adquirir peso más rápido y crecer. Si a su bebé le dan cólicos, el tacto puede contribuir a mitigarle el dolor y hacerle sentir más a gusto. Un bebé con necesidades especiales, como un problema del corazón, podrá recuperarse mucho más rápido si recibe masajes frecuentes de un experto. Además, esta persona podrá enseñarles a ustedes a hacerle dicha clase de masaje a su bebé.
Lo que ustedes pueden hacer
Dediquen un tiempo diariamente para acariciar a sus bebés. Háblenle a su bebé a medida que le acarician los brazos, las piernas, la espalda, el abdomen, los pies y los dedos. Por ejemplo: “Te estoy acariciando tus piernas y ahora tus brazos”. Hablarle a los bebés cuando se les toca les ayuda a aprender las partes del cuerpo.
Para los padres también es de suma importancia tocar, cargar y acariciar a sus bebés. Entre más tiempo pasen los padres con sus bebés y los carguen, más fuerte el lazo que se forjará y más a gusto se sentirán con ellos.
Dediquen un tiempo a descubrir lo que le gusta a su bebé y mantengan presente que cada niño es diferente. Algunos son sensibles al tacto y reaccionan mejor al ser envueltos en una manta y al ser mecidos. Otros necesitan que se les toque con suavidad. Otros, sin embargo, reaccionan mejor si se les toca con firmeza. Observen de qué manera reacciona su bebé a los diferentes tipos de contacto físico. ¿Qué es lo que parece tranquilizarle? ¿Qué le hace sonreír? ¿Qué le molesta? Pero no se preocupen si su bebé no les responde como ustedes esperan.
Muy pronto descubrirán la clase de contacto que su bebé prefiere. Los pequeños nunca superan la necesidad de ser tocados suavemente y con frecuencia. El contacto físico contribuye a que sus hijos se sientan seguros y tranquilos, de manera que puedan continuar creciendo y aprendiendo. Además, a ustedes también los beneficiará el tocar y abrazar a sus bebés, ya que al expresarles su amor de esta forma, ustedes sentirán una cercanía especial. Incluso podrán sentir que ustedes mismos se sienten más tranquilos y saludables. El contacto físico gentil estimula el cerebro infantil y forja un lazo entre los padres y sus hijos.
La danza social
Al jugar con sus hijos ustedes les enseñan sobre el dar y el recibir que constituye las relaciones con los demás. Esto es lo que los expertos llaman la danza social. Ellos hacen algo y ustedes reaccionan. Ellos lo hacen de nuevo y ustedes repiten el sonido o la acción que ellos realizaron. Esta pequeña danza continúa hasta que los pequeños se cansan y se voltean o cierran los ojos. Así, nos hacen saber que ya no desean jugar más. Este es el momento de detenerse. En muy corto tiempo, son los pequeños mismos quienes inician el juego y quienes les invitan a ustedes a participar.
Los siguientes son unos cuantos ejemplos de cómo tiene lugar esta danza social.
• Al cargar a su bebé, abran la boca y muevan la lengua. Ellos les observarán y luego les imitarán. Continúen haciéndolo mientras los pequeños sigan interesados.
• Su bebé dice: “pa-pa-pa”. Ustedes le miran y repiten el mismo sonido y esperan a que vuelva a decirlo. Continúen haciéndolo mientras su bebé siga interesado.
• Ustedes se cubren los ojos con las manos y reaparecen diciendo con entusiasmo: “¡Aquí estoy!”. Ellos hacen lo mismo y chillan de gozo.
• Ustedes agitan un manojo de llaves y el pequeño trata de agarrarlo. Así se estimula el interés de los pequeños por explorar el mundo a su alrededor.
• Un bebé se siente fascinado por una pelota roja brillante. La hace rodar y ustedes se la devuelven. Este juego puede durar varios minutos. A medida que los pequeños crezcan y desarrollen nuevas destrezas los buscarán a ustedes para que jueguen con ellos. Al jugar juntos ustedes les enseñan a sus hijos a dar y recibir, que es lo que constituye relacionarse con los demás.
Nuestra recomendación es que dediquen un tiempo todos los días para hacer algo similar a lo siguiente:
• Jueguen juegos imaginarios, como hacer un picnic, jugar a la escuelita, hacer una gran fiesta, llevar la muñeca al doctor, apagar un incendio imaginario, o construir una gasolinera para automóviles.
• Pídanle a su pequeño que les ayude con sus tareas como preparar la comida o separar la ropa lavada.
• Salgan a caminar y coleccionen hojas y semillas, cuenten automóviles y hablen sobre los colores.
• Lean juntos y cuéntenle cuentos.
• Hablen sobre lo que hicieron durante el día.
• Vayan a un parque infantil y jueguen juntos con arena.
• Hagan un álbum familiar y hablen de las fotografías.
• Jueguen juegos de mesa.
Si los niños no responden como se espera
Algunos niños, a causa de algún impedimento o necesidad especial, no responden como sus padres lo esperarían. Los pequeños pueden ser demasiados sensibles al tacto y no desear que se les cargue. Además pueden llorar mucho, o no mirar a la persona que les habla. Si esto ocurre con su pequeño, es sumamente importante no sentirse culpable, ni hacer sentir culpable al niño.
Es probable que exista un problema que pueda ser identificado por un especialista. Si ustedes perciben algo que no parezca normal, hagan una lista de sus preocupaciones y cuando hablen con el pediatra de su hijo preséntenle la lista. Continúen consultando hasta que alguien les ofrezca una respuesta. Algo sumamente importante es confiar en ustedes mismos. Si sienten preocupación, consúltenle a un profesional que tenga en cuenta sus preocupaciones y que les ayude a comprender lo que sucede.
Si su hijo es mayor de tres años, ustedes pueden comunicarse con su distrito escolar para solicitar ayuda. En la mayoría de las comunidades existen servicios de intervención oportuna. Si su sistema escolar no ofrece estos servicios, alguien allí o su proveedor de servicios de salud podrá remitirlos a quien los ofrezca. Si existe algún problema y se identifica oportunamente sus hijos podrán recibir la ayuda que necesitan.
El hablar y escuchar
Lo que saben los científicos
Los científicos han descubierto que el período mas crítico para que el cerebro establezca las conexiones necesarias para el lenguaje es durante los primeros tres años de vida. Entre más palabras escuchen sus hijos, más palabras comprenderán y aprenderán. Además, es probable que aquellos niños que al cumplir cinco años saben y usan muchas palabras se conviertan en buenos lectores.
Qué clase de conversación cuenta
Los niños adquieren el lenguaje con las personas que les hablan y les escuchan, no con la televisión. Lo que cuenta es hablarles bastante. Díganles en voz alta lo que estén haciendo y utilicen diferentes palabras para decir lo mismo. Por ejemplo: “¡Mira, qué perro tan grande, es enorme, es gigantesco!”.
Tengan en cuenta que decirles: “No toques eso” y “No hagas eso”, no le enseña tanto a un niño como una buena conversación. En lugar de ello traten de ser positivos y de usar muchas palabras. Por ejemplo: “Vamos a buscar con que jugar. Podemos jugar con esta pelota roja. Yo la hago rodar y luego tú me la devuelves”.
En algunas familias, los padres o los parientes hablan dos idiomas distintos y los padres se preguntan cual de ellos deben usar con sus hijos. En la investigación en este campo se ha concluido que los miembros de la familia deben hablarle a sus pequeños en el idioma que hablen mejor, pues los niños necesitan escuchar un lenguaje claro. Además, los pequeños que escuchan dos idiomas desde su nacimiento pueden adquirir ambos idiomas a la vez.
Autores: Diane Trister Dodge, Cate Heroman